RECUERDOS DE LA MANMA

MAGICA LA MANMA. Ni leída, ni instruida. Poseedora de esa sabiduría de la vida, esa que no se aprender en los libros, y que hacía que el barrio entero la respetara y la adorara por partes iguales... Intuitiva, escuchaba y aconsejaba como nadie. Centro de nuestras rutinas, alma en las fiestas. Farandulera, divertida, brillante.


No se como lo hacía para tener limpia y ordenada la casa, el almuerzo preparado, los niños bañados, los uniformes esperándoles por la mañana, y ser tan popular. En la cuadra la adoraban. No había día que, al llegar de la escuela, no hubiera en la cocina una o más vecinas tomando un cafecito y contándole los chismes mas sabrosos de la cuadra. Buscaban esa carcajada tan suya… La más contagiosa del barrio. Y es que mamá reía hasta con los ojos, mientras malcriaba a mis hijos y a los de medio vecindario, alimentando de bulla y vida hasta los rincones de la casa. Igual hacía jugo de mango, mi preferido, para regalar a los más pequeños, que hablaba con una madre de la escuela, o escuchaba los problemas amorosos de alguna amiguita de mis hijos…. Era un TODO TERRENO.


A Cuatro Manos_ Susana Monís




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