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Planeta Padre

Actualizado: 13 ene




SOY CONSCIENTE DE QUE MI INFANCIA FUE UN LUJO. Sin dinero, compartiendo habitación, ropa y juguetes. con La Yoya y Nines ... ¿QUEJAS? NINGUNA!! La suerte siempre estuvo de nuestro lado: Los problemas igual que llegaban encontraban la puerta de salida. No teníamos de nada pero éramos felices por todo. Nuestro aché hacía reventar cualquier desgracia.


La Manma era la que se llevaba la peor parte de la historia: Se veía obligada a hacer viguerías con el dinero para que nunca nos faltara lo indispensable. Ella hacía magia con las finanzas, mientras el Flaco pintaba nuestro universo de olores, colores y sabores, hasta hacerlos tan reales que los podíamos tocar. Papá poseía una imaginación tan rica que todas las noches nos contaba una historia diferente. Alguna buenísima, pero nunca repetía, y si le presionábamos para que lo hiciera, argumentaba....


Mis historias surgen para tí, aparecen de forma mágica, de la nada y  un bolígrafo les hace aterrizar en el presente para hacer especial tu momento.  Se trata de agitarte, de hacerte, a veces sonreír, a veces soñar, otras pensar...Si algún día tengo que coger fuerzas en el ayer para construirlas,, seguro que algo en mi interior dejó de funcionar.

Y entonces nos guiñaba un ojo y se reía. Así era mi padre... Igual contaba cuentos, que bailaba formando un alboroto enorme, que nos pedía silencio absoluto para disfrutar de una bella música. Amábamos el mundo tan rico que formaba a nuestro alrededor. Me hubiera quedado de por vida sumergidas en él, De alguna forma lo estoy, porque para ser feliz necesito inventar historias, como la Yoya pintarlas o Nines ponerlas voz... Formábamos un equipazo,.


Y es que El Flaco era todo un personaje. Vivía entre nosotros, aunque no formaba parte de este mundo ¡Difícil explicar cómo nos hacía sentir! Con él aprendimos a disfrutar cosas que ningún otro niño del mundo mundial sabía... Por ejemplo... Que REGALAR ERA MUCHO MEJOR QUE RECIBIR ¡Cómo disfrutábamos el secreto que envolvía cada sorpresa! Nos hizo comprender que cada cosa tiene su momento y aprendimos a encontrarlo. No todo el mundo sabe dar un regalo en el momento exacto y, sólo, cuando lo haces, puedes ver a la felicidad montada en la mirada de quien lo recibe. Me entendéis ahora cuando digo que:


¡¡No cambiaría mi infancia por ninguna!!


LA PIZCA Y EL LARGO_ de Susana Monís










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