EL VUELO

Nada más ocupar mi asiento y ponerme el cinturón, rugieron motores. El estómago dió un brinco y mis oídos se entaponaron. Mastiqué con fuerza el chicle mientras el avión cogía altura. Al escuchar al piloto desearnos feliz viaje, me metamorfosee en el asiento intentando asumir nueve horas de vuelo con la mayor relajación posible, pero fue IMPOSIBLE:

  • La aeromoza repartiendo auriculares,

  • El adolescente que no podía empacar sus piernas en el espacio y clavaba sus rodillas en mis riñones

  • La pareja separada por el pasillo, discutiendo como si les fuera la vida en ello

  • Un pasajero lanzando miradas envenenadas, por no gozar de unas condiciones mínimas para leer el periódico

  • Quienes tenían sed y pedían agua

  • Quienes querían ponerse a ver la película, no les funcionaban los auriculares y echaban pestes sobre el servicio de la compañía....

  • La niña que llora...

Si hasta me tocó en suerte un grupito de amigos que decidieron reunirse, y ¿cuál fue el punto escogido? un par de asientos delante del mío....

Al cabo de un rato, no se si los pasajeros se calmaron o , si mi cansancio fue quien me llevó al mundo de Morfeo, pero cerré ojos, busqué en mis recuerdos y me agarre a la primera anécdota, para de su mano, volver atrás y recordar....."


Texto: Susana Monís_ "La Hija de Tio Güi"

Fotografía: Selene Gómez


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