DOMESTICAME!!

"EL PRINCIPITO" es uno de los TESORO más valiosos de MI VIAJE y del de MUCHOS.... ESTE PASAJE CON EL ZORRO donde descubre el valor de la amistad, de crear lazos, es mi preferido.....ME MATA., por eso lo comparto...


"El Principito estaba muy triste porque había conocido más rosas como su rosa en el planeta Tierra y pensaba que su rosa era una mentirosa. Decepcionado, lloraba

amargamente cuando de pronto se acercó un pequeño zorro.


– ¡Buenos días!- escuchó que decía alguien desde la lejanía.

– Buenos días- respondió él con educación. Se dio la vuelta pero no vio a nadie.

– ¡Estoy aquí, bajo el manzano!- indicó el zorro. Entonces el niño le vio.

– ¿Quién eres? ¡Eres muy lindo!

– Soy un zorro.

– ¡Ven a jugar conmigo! Estoy muy triste… – dijo el Principito recordando a su rosa.

– No puedo, no estoy domesticado.

– ¿Qué es domesticar?

– Veo que no eres de aquí- dijo entonces el zorro- ¿Qué buscas?

– Busco hombres… ¿qué es domesticar?

– ¿Hombres? No me gustan. Cazan zorros pero también crían gallinas. Eso sí es interesante. ¿Tú buscas gallinas?

– No, busco amigos. ¿Qué es domesticar?

– Bueno, es algo muy olvidado ya. Significacrear lazos.

– ¿Crear lazos?

– Sí. Tú eres un niño más, como muchos otros. Tú no me necesitas y yo no te necesito. Pero si me domesticas, tú serás único. Yo sentiré necesidad de tí y tú sentirás necesidad de mi.

– Ah, ya entiendo- dijo el Principito- En mi planeta hay una rosa… Creo que me ha domesticado.

– ¿En tu planeta hay cazadores?

– No.

– ¡Perfecto! ¿Y gallinas?

– Tampoco.

– Bueno, no hay nada tan perfecto…


El zorro suspiró y siguió con su idea:

– Para mí el trigo dorado es todo igual. No me aporta nada. Pero tu cabello es dorado como el trigo, y si me domesticas, cada vez que lo mire, me recordará a ti y entonces será especial. Incluso amaré el sonido entre las espigas. Por favor, domestícame. Así mi vida dejará de ser monótona.

– No sé si tengo tiempo. Busco amigos…

– Pero para tener un amigo, debes domesticarle. ¡Domestícame!

– ¿Y qué hay que hacer?

– Debes tener mucha paciencia y venir a verme todos los días. Te sientas aquí y solo observas y esperas. Cada día yo iré acercándome más, hasta que pueda sentarme a tu lado y me deje acariciar por ti. Entonces, ya habremos creado lazos de amistad y estaré domesticado.


El Principito hizo lo que le dijo el zorro, solo que además le pidió que acudiera siempre a la misma hora, ya que de esta manera él podría sentirse feliz justo un momento antes, pensando en que se acercaba el momento de verle.

– Los rituales son necesarios- le dijo- Hacen que tu corazón salga de la rutina y de un brinco de felicidad.

Y el Principito consiguió domesticar al zorro. Pero él tenía que partir.

– Voy a llorar- dijo el zorro.

– Tuya es la culpa. Tú me pediste que te domesticara. Ahora, no ganas nada.

– Sí gano. Por el color del trigo.

– Pero vas a llorar.

– Sí.

El zorro siguió hablando:

– Ahora verás las otras rosas y entenderás lo que te dije. Ve a despedirte de ellas y luego vuelve a despedirme de mí y te contaré un secreto.

El Principito fue a donde estaban las rosas. Efectivamente, ya no le parecían iguales a su rosa.


– No sois como mi rosa- les dijo- Mi flor es única y vosotras no significáis mucho para mí… Mi rosa es aquella a la que cuidé, tapé con un biombo y protegí del frío. Es aquella a la que salvé de las orugas y atendí cada vez que estornudaba. Ella me necesitaba y yo la necesitaba a ella.

Las rosas se sintieron molestas.

Después, el Principito regresó donde el zorro para despedirse de él.

– Adiós- dijo el niño.

– Adiós- dijo el zorro- Pero antes voy a contarte mi secreto: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

– Lo esencial es invisible a los ojos- repitió el Principito para recordarlo bien.

– El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea importante…

– El tiempo que perdí por mi rosa… – dijo el Principito para recordarlo bien.

– Los hombres han olvidado este secreto, pero tú debes recordarlo. Eres responsable de quien has domesticado para siempre.

El Principito se alejó repitiendo todas estas frases a fin de no olvidarse."


El Principito de Antoine de Saint-Exupéry





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