VIVIR "SIN" VOZ

Actualizado: jul 24


"...Ciego de ira, bajé las escaleras de cuatro en cuatro. Mis botas aporreaban los suelos, marcando mi dolor en cada paso, articulando muestras de insubordinación que me hacían más llevadero el trago. Última cabronada que soportaba de este absurdo y tirano Continente. Llevaba años aguantando malcriadeces de una Europa sata que había jugado conmigo hasta la extenuación. Era tramposa, usaba baraja marcada, escondía sus ases en la manga, ganaba siempre. En mi tierra, la única ley era la de la supervivencia: el grande devoraba al chico, todos aceptábamos las reglas y no nos dejábamos cazar por la bestia. Europa era distinta… Y es que la bestia era el propio Continente. Invisible a ojos humanos, se hacía querer hasta que ansiábamos formar parte de él, ser aceptados, y, entonces, como un depredador sanguinario nos succionaba, primero el instinto, luego trocaba nuestros valores y, cuando ellos desparecían, nos amputaba el alma. Nuestra conversión en piedras era lenta, agónica, pero segura. Esta realidad me superaba... "



¡Que se coman con papas su mundo, yo me bajo en la próxima!- Murmuré. Intentando darme fuerza.  


Texto: LOS TESOROS DE MI VIAJE_Susana Monís







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