UN CAFÉ TAN DESCAFEINADO...

Actualizado: ago 29

SER O PERTECER.... MI GRAN DILEMA!!


Aceleré sin motivo.  Al contrario que a Inés, nunca me invadía la prisa ni las ansias de llegar a las fiestas de mi hermano, pero amaba la velocidad tanto como ella los aburridos compromisos sociales. En agosto cumplimos cinco años, y aunque la carga hormonal, ésa que nos dio el pistoletazo de salida, se había esfumado, cómo mi cuñado Vicente decía: 



"La costumbre es más fuerte que el amor", 


No nos iba tan mal!!  No seríamos la mejor pareja del mundo mundial, pero -como muchos- nos  habíamos adaptado a llevar el mismo paso, y aunque Inés odiaba viajar en moto, odiaba en silencio, y, como buen paquete, se dejaba llevar.  


No la sentí en todo el trayecto, sólo se hizo notar cuando en una curva vió la casa de Jaime, mi hermano.  Miré por el espejo retrovisor, su rostro brillaba, bencendido por la felicidad, y, aunque fuera algo loco por mi parte, me sentí triste y tremendamente solo: Inés disfrutaba y se integraba mucho mejor que yo en mi family.  ABSURDO, PERO TAN CIERTO!!


Reduje para echarle un ojo al caserón donde había pasado mi infancia.  Su entrada, escoltada por unos gigantescos abetos, lucía bella, iluminada por unos gnomos de cera. que señalaban el camino.  Ese toque generaba un ambiente especial que, cuando cayera la noche, se convertiría en mágico.  Iba a comentar a Inés algo, cuando mi máquina empezó a rugir feo y me sumí en un vigilante silencio y, así, llegamos hasta la entrada del caserón.  No se si por miedo, respeto, rebelión, o, simplemente, para molestar a Inés... mi moto dejó de funcionar frente a la entrada. Su protesta muda era tan evidente: Fiel a su dueño hasta la muerte, sabía que este planeta plástico no era para mi.  Se negó a posar una sola de sus llantas sobre territorio enemigo.  Tercera vez que se rompía en ese lugar ¿Casualidad? Eso creí yo las dos primeras ocasiones que lo hizo.... Mientras indignada, Inés se bajaba, yo me dejaba querer por mi máquina....¿Cómo no amarla? Tan leal… Formábamos un buen equipo. En carretera éramos uno.  Atendía mis señales y yo confiaba tanto en ella…. Si fusionábamos nos olvidábamos del tiempo. Agradecia tanto su autenticidad!! Todo aquello que Inés odiaba de aquel amasijo de hierros y tornillos era, precisamente, lo que a mi  me atrapaba de él.  


Inés llevaba mal los imprevistos, y éste, le superó....Se enfadó tanto!!  Contra la moto, contra mi calma, contra la vida ...Tuve que controlarme para que no se me escapara la carcajada....y al taponarla,  los pensamientos empezaron a enroscarse y llegaron a conclusiones que jamás compartiré en público... La primera era que Inés, mi moto y yo, formábamos UN TRIO NEFASTO!!. La segunda y quizás, la más dura, era  que PASION Y PAREJA, en mi vocabulario actual sólo tenían en común que las dos comenzaban por la misma letra....



NOS ESTABAMOS TOMANDO UN CAFÉ TAN DESCAFEINADO.....¿Cómo habíamos llegado a este punto?....


Fotografía_ Jorge Oller Oller del libro "LOS TESOROS DE MI VIAJE"

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