• Susana Monís

CARTA DE MARTHA

Actualizado: jul 11


A Martha la conocí en Nicaragua, y luego coincidimos en La Habana, por entonces tenía  23 añitos. He copiado integra la carta, sabiendo que es muy larga y muchos no se tomarían la molestia de leerla, pero no se elegir, NO tiene desperdicio... Antes de publicarla contacté con ella. Ocho años después, vive en Suiza, es madre y trabaja en Médicos Sin Fronteras. LA PEGA TOTAL... ah!! Y conserva mi libro junto a ella, detalle que me emocionó, porque yo CONSERVÓ el original de su carta, ese que me impulsó a no parar, a seguir escribiendo....

"Paso las páginas de Los Tesoros de TU Viaje sin saber por dónde empezar. Curiosa imagen de portada... ¿Es un barco español zarpando del puerto de La Habana? Teniendo en cuenta la historia que cuentas después ¿es un viaje de vuelta? Sospecho que en algún momento el círculo se tendrá que cerrar, sé que piensas que va a resultar "...difícil arrancar a Sofía de estas calles...", sin embargo creo que la lección más valiosa (por lo menos para mi) de perder y encontrar a Sofía, consiste en darse cuenta que hay que crear espacio dentro de una misma para que ella exista, independientemente de la casa o ciudad que una habite.


Me permito el lujo de llevarlo todo a mi terreno, entiendo que, en parte, esto era lo que tu querías. Salvando las distancias, yo siento que he pasado (y sigo pasando) por algo parecido. Puede que también esté aquí porque "...confundí viajar con vivir intenso...", aunque en mi caso tenía pocas opciones y haberme quedado en Salamanca habría sido un coma inducido y una muerte lenta. Así que, si quería vivir, tenía que hacer la maleta y poner tierra y mar de por medio, aunque esta vez yo no pensaba en conquistar nuevos reinos, siempre he sentido que mi sitio está en Europa y no hay día que pase que no desee volver.


Dudaba en leer las historias en el orden que tu editora y tú habíais escogido o en el orden en que los títulos me llamaban la atención. Al final me fie de tu criterio hasta la primera mitad, luego salté hacia adelante y hacia atrás, como Rayuela, como en esos libros de "Elige tu propia aventura" para hacer de tu historia la mía. Puede que por haberte conocido antes de leerte, lo que cuentas cobre un sentido más real, más humano y me interpele con más fuerza. Hay frases que me aplastan como si fueran una crítica directa hacia mi forma de vivir ("...cada vez más ocupada, cada vez más hueca...") y me consuela bastante comprobar que "estas cosas pasan" y que reconocerlo y aceptarlo es tan urgente y necesario como poner los medios para que cambie. Me consuela saber que incluso a tí te pasó...


He disfrutado leyéndote porque he descubierto que realmente se puede vivir de una forma creativa, en el sentido de tener puertas y ventanas abiertas para dejar que se cuelen cosas nuevas cada día.


Que a tiempo me llega tu HOMENAJE A LOS SIN NOMBRE. Tienes toda la razón, no vale de nada disfrutar de los grandes, ni de los grandes cambios, aparentemente inflados de proyectos, si una no ha aprendido antes a disfrutar los pequeños días discretos que casi se van sin pena ni gloria y son, como bien dices, los que dan sentido a los demás. Y también son, a fin de cuentas, los que nos han hecho como somos y los que aguantarán el peso de lo que llegaremos a ser y lo que no.

Pensando en mi vida, esto me parece un reto enorme porque estoy bastante acostumbrada a vivir "de oca a oca" y los días del medio me parecen pérdidas asumieres que conviene hacer pasar de una forma rápida e indolora.


No hay ningún relato que no me haya gustado, sin embargo, he pasado por algunos de puntillas, como quien mira a través de un vidrio y le gusta lo que ve al otro lado, aunque no lo sienta suyo, mientras que otros me han sorprendido, cuestionado, sobrecogido y endulzado la boca como pocas cosas que haya leído últimamente.


Después de leer EL CONTADOR DE CUENTOS he pensado mucho en mi abuelo. Tel también tiene Alzheimer y, seguramente, cuando vuelva a casa, ni yo le reconozca, ni él me reconozca, pero le debo tantísimo que espero no desprenderme nunca de su imagen ni de su palabra sabia. Es duro hablar de él como si ya estuviera muerto, pero esa maldita enfermedad se lleva a la gente por delante y deja un reguero de cuerpos prácticamente inertes que casi hacen que te olvides las personas que fueron antes. Supongo que la memoria es el peor y el más justo de los homenajes posibles.


También me encantó esta frase "...Llegaron de una forma tan casual, como todo lo que termina formando parte de uno", aunque "casualidad" es un concepto bastante discutible. Yo creo que si dos cosas, o personas, o persona y cosa coinciden en el mismo espacio y tiempo, probablemente tengan razones parecidas para estar ahí.


De EL INTRUSO y LA TORMENTO me impresiona la crudeza con que reflejas nuestro trato a los migrantes (tomo vela en este entierro) me parece una paradoja cuando en España, una de cada tres generaciones, tiene que huir al extranjero a buscarse la vida.


De UNA VISITA INESPERADA me quedo con esa critica lúcida y certera a los monólogos de dos, e los que me confieso acérrima enemiga hasta llegar a extremos tan patológicos como ser capaz de sonreír y asentir con la cabeza durante un par de horas simplemente por no entrar en la farsa.


OJOS TRISTES me ha parecido una maravilla. No le sobra ni le falta nada y cada una de esas preguntas se clava como una daga envenenada de razón en el lugar donde laten las emociones y los miedos mejor guardados. No tengo respuestas para casi nada, y las que tengo probablemente sean solo soluciones temporales, personales e intransferibles. De todas formas ese párrafo me lo guardo para pensarlo con más calma y mandarte poco a poco algunas de las cosas que me sugieren y que he ido amontonando durante estos últimos años para dar respuesta a esas y otras cuestiones que no me quitan el sueño pero si la calma....


AMIGA SOLEDAD también me parece deliciosa. No sólo la historia, sino -y sobre todo- la actitud. Vivimos en una sociedad que castiga a quienes viven solos y que deja caer un sutil pero pesado sentimiento de culpa sobre quienes no se acaban ( ni nos acabamos) de sentir del todo a gusto rodeados de gente todo el tiempo. Debería ser obligatorio aprender a pasar tiempo con una misma, aprender a escuchar, a aceptarse, a salir adelante sin tener que depender a cada rato de lo que queda fuera de la piel.


"...Necesitando crecer muy para dentro..." no tengo palabras. Soy yo. Es casi cada paso que he dado y cada decisión importante que tomo. No entiendo como en cinco palabras tan precisas has sido capaz de resumir algo en lo que yo me perdería horas hablando para terminar sin tener nada claro. De verdad, gracias, por haber pensado esto en algún momento de tu vida y por haberlo dejado escrito. Me sorprende que algo que salió de algún lugar de tu cabeza me pueda explicar tan bien.


De LA MAGIA DE LA OTRA CARA DEL MUNDO te voy a hablar cuando haya tenido la suerte de sentirla entre mis dedos, aunque desde ahora te agradezco este brevísimo manual de instrucciones para no sentirse demasiado extranjera en esta tierra.


De SOFIA también te hablaré cuando sepa algo más de ella.


Todo lo demás que he descubierto en tus historias y no encuentro como poner aquí lo resumiría en que apasionarse por la vida es la única estrategia posible para agarrar y hacer nuestra alguna de las infinitas posibilidades de felicidad que cada día bailan delante de nuestra cara. Que siempre vale la pena apostar por el presente y que cualquier otra manera de vivir en el mundo son sólo excusas para dejar que la vida nos viva al ritmo frenético que nos imponen los demás, sin asumir nuestra enorme parte de responsabilidad. Y esta es una actitud que debería estar recogida y debidamente sancionada en el Código Penal ("...Creer que no tiene arte ni parte en el desarrollo de tu existencia es el error más grave....") Así que, por todo esto, y por lo que en este momento no he percibido pero seguramente descubriré cuando relea el libro dentro de dos meses, el año que viene o dentro de diez, INFINITAS GRACIAS.


Es una gozada que gente como tú se cruce en el camino y nos invite (casi nos obligue) a girar la cabeza para descubrir todos los mundos que nos estamos dejando de lado por la prisa y el miedo a sentirnos más vivos de lo que seríamos capaces de soportar. Me gustaría que te dieras cuenta del inmenso e insospechado alcance e influencia de tus palabras una vez que las liberas al mundo, y sobre todo, que te sientas responsable si, llegado el caso, alguno de los que hemos tenido la suerte de conocerte, empezáramos de repente a ser felices después de haber transitado cualquiera de las rutas que conforman los mapas que dibujas en tus relatos."

     

Marta Onieva, 23 de enero del dos mil doce



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