LA VOCES DEL PASADO

Actualizado: oct 26

Vivir con Laura había sido un auténtico placer, aunque en los últimos meses la mecánica de la ciudad se había apoderado de su oxígeno y su mundo mágico, yacía oculto bajo el manto de las prisas. Fue entonces cuando los aires del invierno soplaron y Laura recibió la visita de la caja de ébano....


Cuando la caja aterrizó en el salón, la caja se sorprendió al ver a sus habitantes convertidos en víctimas de sus oportunidades, atropellados por el frenético ritmo de las ciudad. Las prisas habían mordido a esas gentes, y luchar contra ellas sólo se podía hacer desde la PACIENCIA. En un rincón esperó a que la curiosidad de Laura le hiciera darse cuenta de su presencia y descubriera ese pasado que pedía a gritos ser escuchado. Y así fue...


Poco a poco, la mirada de la pelirubia, como la llamaba el Viejo, fue perdiendo agresividad, mientras la Ternura ganaba espacio y se extendía por el aire. Laura enseguida sintió su presencia y se arropó con ella. Cuando la sensibilidad inundó a Laura, miró pudo observar que la caja del Viejo. había sido maltratada por los años y su cuerpo vestía una espesa capa de churre, y le nació ayudarla: La limpió despacio, con la dulzura que sólo surge del amigo entrañable. Y ocurrió el milagro, como lo llamaría el Viejo:


¡¡Buscaba salvar a su caja y la CAJA la salvó a ella!!.....


Y volvió a vivir lindas rutinas que en el ayer poblaban su día a día, Su tiempo se lo dedicaba a plantas, amigos, cocinar una buena cena o a pasar horas en el balcón,, sucicionando el tímido sol, que en invierno se convertía en un insólito regalo. Y pararse en el tiempo le regaló nuevos tiempos para vagar sin prisas por el mundo de los sueños... Unos meses después la casa volvía a sus hábitos y resonaban, entre sus cuatro paredes, la risa fácil y las charlas tranquilonas con los amigos.

El día en que las añoranzas fueron convocadas por el traicionero silencio, Laura se atrevió a penetrar en los secretos de su caja de tapa de ébano. Envuelta en el manto de la melancolía, bebió el último sorbo del café, y se sentó a su lado, mientras le suplicaba que le permitiera penetrar en su mundo. Y la caja, como una gran señora, deslizó su tapa y la dejó caer. Altiva, tremendamente tentadora, mostraba sus misterios. En su interior, amarillentas fotos, cartas manuscritas, recortes de prensa, cassette... conformaban un absoluto y perfecto caos aderezado con esencias del ayer. Al chocar con ellas le vinieron a la memoria las palabras del viejo, y las paredes de la casa se hicieron eco de su voz

En mis tiempos la casualidad no estaba de moda y a las culpas del azar, le llamábamos milagro, pero al igual que en tus tiempos, CADA HECHO GUARDA REALACIÓN CON OTRO, INCLUSO, A VECES, LO DESENCADENA...

Laura, buscando agarrar el momento, alertó los sentidos para no perderse detalle. Incluso aguantó la respiración, por miedo a que un ruido pudiera silenciar las voces del pasado..






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