EL BELLO GESTO DE MARILYN

Actualizado: oct 21

"Las mujeres seguras apoyan a otras mujeres, las inseguras les

ponen piedras en el camino"


En un momento en que la industria de Hollywood preparaba a Marilyn Monroe para lo que ellos llamaban una triple amenaza, es decir, convertirla en una artista que cantara, bailara y actuara, le dieron a escuchar las mejores voces del momento, y entre ellas, destacaba la de Ella Fitzgerald. Ella,por ese entonces, era una estrella. Pero ser una estrella blanca no era igual que ser una estrella negra: La cantante, a pesar de triunfar en los escenarios, entraba por la puerta de atrás en muchos de ellos, "para no molestar a la clientela blanca" - decían. Por ese entonces, el manager de la cantante era Norman Granz, una leyenda de la industria musical que se empeñaba en que todos sus músicos fueran tratados por igual en hoteles, locales y restaurantes, independientemente de su raza. Este espíritu chocaba con las políticas de muchos estados y con su policía. De hecho la Fitzgerald visitó en ocaciones el calabozo, y cuentan las malas lenguas, que era tan popular y admirada que, los mismos agentes que les habían apresado, se acercara a su celda para solicitarle un autógrafo.


Sabiendo todo esto, Marily Monroe pasó de admirar su talento a empatizar con ella y ayudarla en su carrera. De hecho la Fitzgerald confesó en una entrevista:


Le debo a Marilyn Monroe una deuda real

Y no era para menos.... Os cuento lo que la actriz hizo por ella:


Corrían los años 50. The Mocambo, el club nocturno más popular de Hollywood, se negó a programar a la Fitzgerald y su banda. Quizás por negra, quizás por tocar con banda, quizás por las dos razones juntas... Lo que si sabemos de esa historia es que entre la clientela de VIPS del Club estaba Frank Sinatra, Humphrey Bogart, Lauren Bacall y Marilyn Monroe. La actriz cuando supo que el club se negaban a contratar a la cantante, llamó personalmente al dueño prometiéndole que si la Fitzgerald tocaba en Mocambo, ella reservaría la primera mesa del club todas las noches. El dueño aceptó y Marilyn no faltó a su promesa y acudió a todas sus actuaciones. La prensa se volvió loca con esa historia y, por arte de magia, a la Fitzgerald se le abrieron las puertas de todos los clubs nocturnos de moda del momento. De hecho ella misma declaró que a partir de ese momento


 "Nunca más tuve que tocar en un club de jazz pequeño"

Años después, preguntaron a la cantante por Marilyn, y no habló de la estrella, sino de la mujer y, en su respuesta nos muestra su rostro más bello y desconocido de la Monroe:


Era una mujer inusual, un poco adelantada a su tiempo. Aunque ella NO era consciente".




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