LA MAGIA DE LA OTRA CARA DEL MUNDO

"...Me senté frente en el Malecón, mientras una oleada de personas lo tomaban por asalto: Grupos de estudiantes. Muchachos que buscaban pescar. Enamorados que querían gozar. Blancos, negros, amarillos, altos, bajos, gruesos, flacos, jóvenes, viejos... Bulto de gente tan dispar y tan cercana. De golpe comprendí lo que me enamoraba de La Habana y aferrada a unas ganas locas de escribir, empecé a derramar tinta sobre el cuaderno, con tal fuerza como si en ello me fuera la vida:


“…lo mejor y lo peor de La Habana es la propia esencia de su gente. Ella es el reflejo de sus secretos. Hasta sus orillas llegaron hombres de distintos colores, formas y tamaños. Todos dispares, tan variopintos. Distintas raíces se mezclaron y dieron a luz este pueblo, que bebió pluralidad en su crianza. La carga de luz, energía y vida que amamantaron a su ser, seguramente, fue la marca que Cuba les dejó de por siempre y de la cual se sienten orgullosos. Escandalosos, pasionales, sensuales, locos. Medida y mesura no son cualidades cubanas. Musicalidad, originalidad, búsqueda de creación y de estilo propio son su sentir. Viven de puertas a la calle y dejan sus miserias en el interior de sus viviendas…”

(Cuaderno de Sofía, 5 de julio de 2009)




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